miércoles, 30 de octubre de 2013

Trujillo en Números

Son doce los meses del año,los signos del zodiaco, la mitad de un día, los deseos de Año Nuevo, la edad  de apertura a la adolescencia,el promedio aproximado de víctimas del sicariato trujillano en  lo que va del año (siendo optimistas); y fueron doce los trabajadores que acompañaron a José Izquierdo Quijano, Director del penal El Milagro en Trujillo, el día de su forzoso abandono terrenal.


Aceptar la partida de un ser querido naturalmente es difícil y a la vez dolorosa, pero lo es más cuando el escenario del deceso luce más a la “Crónica de una Muerte  Anunciada” que algo fortuito e impensado. El destacado nobel, Gabriel García Márquez, compartió con nosotros esta obra literaria (supongo yo) para evitar situaciones similares ¿Cuántos la leímos?

Es así como hoy la sociedad, periodística o no, observa a una familia desvalida llena de conjeturas y reproches lícitos hasta para aquel juez descreído, pues existió una requisa dentro del penal que arrojó de forma inequívoca quién sería la “Próxima Víctima”; telenovela brasileña escrita por Silvio de Abreu en la que doce asesinatos generaron conmoción en todo Brasil.  La misma conmoción e incluso terror  es la que sienten hoy los peruanos con sólo imaginar pisar tierras trujillanas mientras la seguridad ciudadana siga siendo un acertijo para los que  tienen licencia de crearla, conservarla y extenderla al resto del país. Además, se sabía que el finado mantenía problemas con trabajadores del Inpe cuyos actos irregulares eran desaprobados por él, por ello la hipótesis de haber sido “Centrado” en el momento del atentado cobra mayor fuerza.



Sin embargo, la pareja presidencial como autoridades  al parecer siguen con la lectura “Ensayo sobre la Ceguera” avanzando  media página por mes, lo que dificulta o pospone el comprender  la reflexión sobre la ética del amor y la solidaridad. Mientras tanto van imputando responsabilidades a los 20 años del pasado sin mover ninguna pieza de ajedrez, cuyo tablero guarda celosamente el gobierno. Fue entonces que el funesto capítulo llegó a nuestras pantallas de televisión y  ocuparon algunas portadas en los diarios peruanos.


Un estudiante universitario que escucha a la ministra de Trabajo y Promoción del Empleo, Nancy Laos, mencionando que hay empleo pleno y cada año se incrementan los malls y finos restaurantes en la ciudad trujillana; y las compara con situaciones actuales en  seguridad nacional, inevitablemente caerá en la conclusión que por más oportunidad de desarrollo intelectual o económico que  haya en un lugar , la seguridad es un tema aparte y seguirá siendo la “Asignatura Pendiente” del gobernante de turno.

Si como la que escribe, no gustan de los filmes de acción sangrienta y menos protagonizarlo como víctimas,  no visitaremos Trujillo hasta que reaparezca el “Justiciero”, aunque ello signifique  que la cura es más grave que la enfermedad pero por lo menos “alguien hace algo”,  porque la promesa  de acabar con la delincuencia del entonces candidato Ollanta Humala en el 2011 ha caído en Olla rota, sin reparo alguno.