lunes, 2 de julio de 2012

Literatura, la función enriquecedora.

Hoy en día el valor de la literatura se encuentra subestimado, y ello no quiere decir que ya no haya creaciones nuevas,interesantes y con sentido de reflexión en su campo; sino que hoy por hoy, nosotros- en mayoría- preferimos como fuente de 'crecimiento' cognitivo lo hallado en la red, más conocido como Internet.

Según lo detalla Nicholas Carr en su libro titulado “The Shallows: What The Internet is Doing to Our Brains” traducido al español refiere: Superficiales: ¿Qué está haciendo Internet con nuestramentes?, quien también experimentó la sensación, emoción y dio utilidad hasta saciarse del internet. Al llegar a este punto de sosiego, terminó por darse cuenta de lo que quizá muchos  sabemos internamente, pero no reflexionamos y menos trabajamos sobre ello. El autor refiere que tras tanta frecuencia, casi adictiva se van perdiendo  cualidades de análisis y concentración al momento de leer un texto que implique necesariamente ambos factores para comprender el mensaje.

Concuerdo que  la tecnología siempre significará avance y que los retrocesos que tengamos no serán debido a que hayamos tenido que restarle tiempo a actividades de investigación o en el tema laboral. Internet nos ha facilitado muchas cosas, se ha ampliado el aspecto informativo en  cuestión de espacio  y en el menor tiempo posible. Lo que sí es perjudicial es el hecho de robotizarnos y  tenerlo como único ente de información. Es decir; quedarnos en casa o en la oficina y de tener alguna curiosidad sobre algún tema específico nos conformemos con resúmenes o puntos de vista de alguna persona que puede que haya  leído también resúmenes. A lo que voy, internet no es una fuente 100 % confiable. No hay nada mejor que el trabajo de campo, uno mismo observa el hecho, lo analiza, describe y concluye. La veracidad como el producto de tal información es mucho más duradera hablando cognitivamente respecto a la función ejercida por nuestro cerebro. Entonces es mejor tener al internet como un referente pre y post investigación de cualquier carácter.

Debemos encontrar la forma de controlar su uso y ser conscientes que detrás de las 4 paredes de la habitación o la sala de “estudio” donde se halla ese ordenador que nos atrapa y nos conecta a diferentes lugares y tiempos cada tarde e incluso de madrugada, hay vida y esa vida es la nuestra.  Es el trazo de nuestro camino diario, si nos preguntáramos al finalizar cada día ¿Qué tanto hemos hecho hoy?  Seguramente la respuesta sería: “estuve en el face, you tuve, skype entre otros” y ¿Cuánto tiempo empleamos en ello? Más de 2 horas.  Este evento es repetitivo todos los días.

Leyendo a nuestro Nobel peruano, Mario Vargas Llosa , sobre su  concepción de la literatura y su función no sólo de entrenamiento, sino de participar y llamar a la acción a los lectores sobre hechos que conciernen de interés social humanitario. La escritura a diferencia de otro medio de expresión tiene cierta libertad, la misma que es temida por lo centros de poder generalmente injustos y/o autoritarios. De la misma debería contribuir a crecer y mejorar la reflexión que se puede lograr con el contenido de un libro independientemente del género. L a literatura da libertad y lucha en contra de lo nocivo. Es por ello que sobretodo los autores o literatos junto a nosotros no debemos dejarnos zambullir en la rapidez de información, pero dudosamente confiable que nos ofrece el desarrollo tecnológico informativo en general.


viernes, 22 de junio de 2012

Historia en los Barrios





Cuántas veces hemos caminado bajo la lluvia sin ningún paraguas en las manos e incluso si alguien nos lo ofrecería diríamos un rotundo ¡No!. Esto es ilógico para muchos y muy tonto, demasiado tonto, para otra tanta mayoría que lleva paraguas incluso bajo pleno sol. Vida, cuestión de ilógicas que se hacen lógicas de acuerdo a por dónde se les mire y qué es lo que se  quiere obtener de ellas. Lo mismo sucede  con el café para no dormir, en mi caso no  funciona. Prefiero tomar agua de menta y  estaré despierta hasta el día siguiente,  mucho mejor que una rumba o amanecida  juerguera. A lo que voy, en  esta ocasión quisiera referirme a una  persona que acabo de conocer hace apenas  una semana. Sí, una semana.


 Fue sábado, cerca de las dos de la tarde,  entre tanta caminata para  encontrarlo.  Me refiero al Sr. José Raúl  Ramirez y  compañía Sra. Marta Aguilar.


Cuando nos acercamos junto a mi compañero al Museo Juan José Vega, nos atendió una adolescente de 16 años que , ¡Vaya!, sabía mucho y lo que no conocía lo decía sin roche o como se dice cultamente; lo decía con sinceridad: "no podría responderte, no lo sé exactamente como para asegurarte".

En mi mente y es probable que en la de mi compañero, algo intrépido, estaba el objetivo de lograr una entrevista o una foto de los precursores o defensores del patrimonio cultural que habita a duras penas en el distrito de Carabayllo. De mi casa, a hora y media (exagerando) quedaba una herencia histórica e interesante que de no ser por el trabajo universitario no hubiera llegado a conocer y menos a reflexionar sobre qué sentido tienen nuestros pasos. 

Si mientras unos piensan en reformas y aportar por el crecimiento tecnológico. ¡Allá! en Punchauca hay dos personas con cuya humildad han defendido por más de 8 años la preservación de nuestra cultura, sí nuestra cultura. Esa que no conocemos y que aún teniéndola a la vuelta de la casa pisoteamos,ignoramos, maltratamos y olvidamos. 
Es el colmo que haya  funcionarios públicos que no se hayan atrevido, en esos años de gestión, a escuchar lo que piden estos dos héroes históricos, por todo lo que protegen. 

Quise documentos sobre las veces que se ha requerido el apoyo para preservar el legado histórico de Punchauca; la Sra. Marta respondió algo incómoda a aquella adolescente curiosa e inteligente "Qué sabe ella que me pueda contar", mencionó firmemente.

Lo que buscábamos saber era un trabajo para profesionales titulados, y en modestia parte, ella no nos consideró un medio efectivo para lograr una investigación que sí tenga resultado a favor de la protección de  La Casa Hacienda Santiago de Punchauca o un mejor lugar de exposición para nuestro Museo Juan José Vega. En ese momento, lejos de sentirme ofendida, comprendí que en mi país puede haber mucha voluntad,pero si no tienes el talento y la escala de valores necesarios terminarás siendo uno más de los elegantes que sólo mira,oye pero no escucha. Y así pasarán los años sin haber hecho otra cosa que priorizar los intereses de unos pocos sobre lo que realmente importa: conocer tu origen. Nuestro origen. El enojo o incomodidad de la Sra. Marta pasó cuando se dio cuenta que me llevaba bien con su pequeño Dios. Era un cachorro llamado Kon, Dios de la lluvia y el viento del sur.

Él estaba muy ocupado con estudiantes del instituto IPAL y del colegio San Agustín. Su voz era firme y al oírle uno iba olvidando la sencillez de su vestimenta y se iba imaginando una ponencia en sesión cerrada de lo más alturada. Son pocas las personas que pueden verte a los ojos y contarte orgullosos su historia o una pequeña parte de su vida. Él no, el lo decía todo,pero como nuestra juventud es lastimera, muy poco oía y menos escuchaba. Como toda persona inteligente no gritaba, seguía explicando para los interesados como yo y mi compañero.

 De ese recorrido me he quedado no sólo con recuerdos del viento revoloteando mi cabello, del polvo entre mis ojos y mi sandalias que huían de mis pies al caminar. Me he llevado su ejemplo y su lucha por algo tan fidedigno. Definitivamente el camino de un periodista no es caminar por caminar ni preguntar por preguntar, sino también observarse a sí mismo sobre sus metas.

Historia en los barrios se forman a diario,mas no todas son igual de importantes,pero hay que saberlas.

Todo sirve.